Porque nacio la idea de crear la inteligencia artificial

Porque nacio la idea de crear la inteligencia artificial

Aprendizaje profundo

En la primera mitad del siglo XX, la ciencia ficción familiarizó al mundo con el concepto de robots artificialmente inteligentes. Comenzó con el «desalmado» hombre de hojalata del Mago de Oz y continuó con el robot humanoide que se hacía pasar por María en Metrópolis. En la década de 1950, teníamos una generación de científicos, matemáticos y filósofos con el concepto de inteligencia artificial (o IA) asimilado culturalmente en sus mentes. Uno de ellos fue Alan Turing, un joven polímata británico que exploró la posibilidad matemática de la inteligencia artificial. Turing sugirió que los humanos utilizan la información disponible además de la razón para resolver problemas y tomar decisiones, así que ¿por qué las máquinas no pueden hacer lo mismo? Este era el marco lógico de su artículo de 1950, Computing Machinery and Intelligence, en el que discutía cómo construir máquinas inteligentes y cómo probar su inteligencia.
Por desgracia, hablar es barato. ¿Qué impidió a Turing ponerse a trabajar en ese mismo momento? En primer lugar, los ordenadores tenían que cambiar fundamentalmente. Antes de 1949 los ordenadores carecían de un requisito clave para la inteligencia: no podían almacenar órdenes, sólo ejecutarlas. En otras palabras, se podía decir a los ordenadores lo que tenían que hacer, pero no podían recordar lo que hacían. En segundo lugar, la informática era extremadamente cara. A principios de la década de 1950, el coste de alquilar un ordenador ascendía a 200.000 dólares al mes. Sólo las universidades de prestigio y las grandes empresas tecnológicas podían permitirse el lujo de adentrarse en estas aguas inexploradas. Para convencer a las fuentes de financiación de que la inteligencia artificial era una actividad que merecía la pena, se necesitaba una prueba de concepto y el apoyo de personas de alto nivel.

Red neuronal artificial

La historia no siempre pone las cosas fáciles a los genios. Cuando John McCarthy (1927-2011) nació en Boston, en vísperas de la Gran Recesión, en el seno de una humilde familia de inmigrantes europeos, poco parecía presagiar que este niño prodigio fuera a convertirse en un digno sucesor de Alan Turing. La delicada salud del hermano pequeño de John llevó a la familia McCarthy, que recorrió el país en busca de oportunidades laborales, a instalarse en Los Ángeles. Fue allí donde John, un adolescente que ya destacaba en matemáticas, entró en contacto con el Instituto Tecnológico de California, Caltech, y se enseñó a sí mismo matemáticas de nivel universitario tras pedir sus libros de texto usados.
El futuro padre de la inteligencia artificial trató de estudiar a la vez que trabajaba como carpintero, pescador e inventor (ideó un exprimidor de naranjas hidráulico, entre otras cosas) para ayudar a su familia. Cuando entró oficialmente en Caltech para estudiar matemáticas, ya había estudiado tanto por su cuenta que le permitieron saltarse los dos primeros cursos. Se graduó en 1948 y obtuvo su doctorado, también en el mismo campo, en 1951 en Princeton. Hasta aquí la carrera de McCarthy iba un poco más rápido de lo normal, pero ya tenía en mente su gran obsesión: la inteligencia de las máquinas.

Retroalimentación

La historia de la Inteligencia Artificial (IA) comenzó en la antigüedad, con mitos, historias y rumores de seres artificiales dotados de inteligencia o conciencia por maestros artesanos. Las semillas de la IA moderna fueron plantadas por los filósofos clásicos que intentaron describir el proceso del pensamiento humano como la manipulación mecánica de símbolos. Este trabajo culminó con la invención del ordenador digital programable en la década de 1940, una máquina basada en la esencia abstracta del razonamiento matemático. Este dispositivo y las ideas que lo sustentan inspiraron a un puñado de científicos a empezar a discutir seriamente la posibilidad de construir un cerebro electrónico.
El campo de la investigación de la IA se fundó en un taller celebrado en el campus del Dartmouth College durante el verano de 1956[1] Los asistentes se convertirían en los líderes de la investigación de la IA durante décadas. Muchos de ellos predijeron que una máquina tan inteligente como un ser humano existiría en no más de una generación, y recibieron millones de dólares para hacer realidad esta visión[2].

Inteligencia artificial general

Un deslumbrante repaso a la historia de la IA, desde Alan Turing y el Test de Turing, pasando por Simon y Newell y el Teórico de la Lógica, hasta Marvin Minsky y el Perceptrón, el nacimiento de los sistemas basados en reglas y el Aprendizaje Automático, Eliza – el primer chatbot, la Robótica, y la quiebra que condujo al primer Invierno de la IA.
Cada década parece tener sus palabras de moda tecnológicas: tuvimos ordenadores personales en los años 80; Internet y la web mundial en los 90; teléfonos inteligentes y medios sociales en los 2000; y la Inteligencia Artificial (IA) y el Aprendizaje Automático en esta década. Sin embargo, el campo de la IA tiene 67 años y este es el primero de una serie de cinco artículos en los que:
Aunque la inteligencia artificial (IA) se encuentra entre los temas más populares de la actualidad, un hecho comúnmente olvidado es que en realidad nació en 1950 y pasó por un ciclo de hype entre 1956 y 1982. El propósito de este artículo es destacar algunos de los logros que tuvieron lugar durante la fase de auge de este ciclo y explicar lo que condujo a su fase de caída. No hay que pasar por alto las lecciones que hay que aprender de este ciclo de hype: sus éxitos formaron los arquetipos de los algoritmos de aprendizaje automático que se utilizan hoy en día, y sus defectos indicaron los peligros del exceso de entusiasmo en campos prometedores de la investigación y el desarrollo.

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